domingo 4 de mayo de 2008

Las VPO no son la solución

Esperanza Aguirre no sólo aspira a ser una política liberal sino también popular, no del PP sino que disfrute de popularidad entre los votantes. Si con la liberalización de los horarios comerciales trata de ser liberal con la construcción de viviendas de protección oficial (VPO) trata de ser popular.

Resulta grotesco ver en muchas ocasiones ver pabellones de deportes llenos de gente esperando el sorteo de adjudicaciones de VPO. La espera de la dádiva del político de turno se parece demasiado al reparto del pan lanzándolo al público en los circos romanos.

Aunque liberales como Hayek o Friedman aceptaban una limitada función de redistribución de la riqueza para el Estado, las VPO no son la mejor opción.

Primero marcan un límite arbitrario de ingresos para poder beneficiarse, ¿tanta diferencia hay en ganar un euro más o un euro menos?

Segundo, el resto de requisitos para la concesión introducen una distorsión aún mayor. Además de ser totalmente arbitraria, inducen a cambiar los comportamientos sociales para poder obtener esas ayudas. Recientemente vimos el caso de divorcios para poder matricular a los niños, en el caso de las VPO se incentiva a que haya convivencias no matrimoniales ya que permiten obtener una menor renta familiar computable para las ayudas aunque la situación sentimental sea la misma.

Tercera, las VPO provocan desajustes en el mercado de la vivienda impidiendo correcciones en tiempos de crisis y animando la peligrosa relación de políticos-constructores.

Si se defendiera la redistribución, algo que de lo que rehuyo desde mis postulados minarquistas, parece mucho más plausible el impuesto negativo de Friedman que sustituyera a todos los intervencionismos actuales. Se trataría de una medida clara, eficiente y nada arbitraria. El problema es que no daría lugar a los continuos titulares en prensa que se logran con cada nuevo chiringuito gubernamental, no permitiría colocar a fieles amigos ni daría un poder discrecional a político.

La solución sería que las medidas liberales fueran populares. De esa manera coincidirían los dos deseos de la política madrileña. Pero para eso será necesario divulgar las bondades del liberalismo también en los actos de entrega de VPO.